jueves, 23 de julio de 2015

La parte oscura de la crianza


Muchas veces se ha hablado de las sombras de la maternidad. La maternidad son luces y sombras, y quien diga lo contrario miente. No todo es de color de rosa (aunque lo rosa venda más). Es más, esa imagen color de rosa perjudica al resto de mamás, las que somos humanas. 

Las sombras, la parte oscura de la maternidad, la que no se cuenta, por la que nadie te pregunta... genera muchos sentimientos encontrados en las madres. Sentimientos que nos atormentan porque, a su vez, pensamos que si fuéramos buenas madres, no deberíamos sentirlos.


Pero creo que la sombra que más pesa en las madres de hoy en día es el sentimiento de culpa. Comienza cuando una se entera de que está embarazada y creo que ya no te lo desprendes ni con agua caliente.

Si trabajamos, nos sentimos culpables (yo quiero estar más tiempo con mis hijos), si no trabajamos, también (yo quiero otro rol que no sea solo el de mamá).

Si lo llevamos a la guardería nos sentimos culpables (¡pobrecito!), si no les llevamos también (¡dios mío! ¡a ver si no se va a socializar!)

Y no digamos cuando tienes un segundo hijo. La oscuridad total acecha.

Si llevas a tu hijo mayor a la clase de kárate te sientes culpable (porque le quitas la siesta al pequeño). Si no lo llevas te sientes culpable (porque el mayor no tiene la culpa de que su hermano necesite dormir).

Y así eternamente... varias veces al día... 365 días al año. Lo que perjudica seriamente la salud.

Y ahondando en la parte psicológica, podemos decir que la culpabilidad va íntimamente unida a la exigencia. Y digo bien exigencia y no autoexigencia, ya que difícilmente encontrarás una persona exigente consigo misma que no lo sea con los demás. Si además te sientes sometida a prueba constantemente por tu entorno la cosa se agudiza.

Porque llegas a los eventos sociales del mayor (que tiene en una semana más que tú en todo el año ) y escuchas.... “¿pero el pequeño todavía toma teta? qué vicio!” Y tú, que las diez primeras veces intentas justificarte y explicar los beneficios de la lactancia en niños mayores, y que la OMS recomienda que los niños tomen pecho hasta los dos años, y que el pecho no sólo es alimento, que es amor, y que... bla bla bla... a la siguiente, dices “sí, teta, y bocatas de chorizo”. Porque sabes que lo estás haciendo bien, pero ya no lo tienes tan claro.

Para colmo, la sociedad y los medios de comunicación se encargan de mostrar una cara de las madres que no es real. Constantemente vemos por la tele a esas mamás perfectas, que salen del paritorio subidas en unos tacones de 5 cm, cuerpos perfectos y uñas impolutas; además todas paren niños que con un año juegan dócilmente en la arenita de la playa durante las vacaciones estivales familiares. Y llevan vestidos ibicencos, claro.

Tú mientras luchas porque tu pequeño bebé kamikaze no meta la cara en el agua mientras tú intentas poner la sombrilla a la vez que vigilas al mayor que se ha ido a jugar con sus amigos sin decirte adiós. De la ropa ni hablamos...

Mamás, está permitido sentirse culpable, pero también está permitido frustrarse de vez en cuando. Y llorar. Y hacer aflorar las sombras. Y decir que a veces la maternidad es agotadora, y dura, y que te sobrepasa. Y enfadarse de vez en cuando, y tocar el suelo como cuando buceas en la piscina, y coges impulso para subir. A veces no se puede hacer una cosa sin la otra. No pasa nada, somos humanas antes que mamás. A nuestros hijos les da igual si llevamos vestidos ibicencos o tenemos barriguita. No hace falta nada de eso para que sean felices.

Después veremos qué hacemos con esos sentimientos, y cómo nos enfrentamos a ellos. Pero de momento vamos a expresarlos y a formar tribu. Seguro que cerca de ti hay otra mamá que se siente como tú aunque no lo exprese; esto es la vida real. Acércate a ella porque las sombras ya no son tales cuando hay unión en la crianza.

Y la maternidad es maravillosa porque a pesar de todo, sigue habiendo más luces que sombras. Muchas más.


4 comentarios:

  1. Enhorabuena por la entrada! Me ha encantado.... Refleja perfectamente las sombras que ocasionalmente me acechan! Yo hace meses que me niego a dar explicaciones de porqué el peque sigue con teti , del colecho o del porteo. No obstante es agotador el cuestionamiento de la humanidad! Jeje.

    Un abrazo! Te sigo , que no te había leído.
    Otra psicóloga que no cree que el conductismo sea el camino!

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  2. Muchas gracias Irene! Sí es agotador!!! A veces es mejor centrarnos en nosotras mismas sabiendo que lo estamos haciendo bien :) Conductismo..? eh... eso qué es? jajaja.

    Un abrazo y gracias por seguirme!!

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  3. Totalmente identificada. Para cuando un nuevo post?. Cuanto aprendo contigo.

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  4. No más que yo contigo :)

    Subido está, espero que os guste!! :*

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