martes, 28 de julio de 2015

Quiero educar niños felices (hablemos de autoestima I)

Cuando un niño nace, todo son necesidades vitales. Además de las necesidades básicas, que conocemos perfectamente (alimento, sueño, vestido...), para tener hijos felices es importante tener cubiertas las necesidades emocionales de nuestro hijo (llanto, contacto físico..), ya que en base a ellas se va a ir formando eso, tan misterioso! ...de lo que todo el mundo habla pero pocos trabajan... que llamamos autoestima.

La autoestima conduce a cada persona hasta donde está en este momento, y la llevará hasta donde crea que puede llegar. La autoestima le contará al niño secretos sobre sus recursos y potencialidades y le dará energía y fuerza activa para conseguir sus metas.

Tenemos por lo tanto un concepto complicado de trabajar porque los primeros años depende totalmente del ambiente externo que rodea al niño (no es innato); es decir, los niños aprenden a valorarse en función de las actividades que realizan, las cosas que les decimos... Aquí es donde comienza nuestro, tan importante, papel. Para acompañar al niño en el crecimiento emocionalmente sano hace falta paciencia, constancia y mucho amor.

Nos ocuparemos hoy de la primera parte de la infancia.
                                                     



En nuestra infancia, nos experimentamos a nosotros mismos por medio de los demás, adoptando las actitudes que otros adoptan hacia nosotros. Desde muy pequeño, el niño se ve en otros como en un espejo y acaba acomodándose a lo que otras personas esperan de él. Es decir, actúan en base a nuestras expectativas, que están sujetas a tooooodos nuestros filtros adultos (personales, sociales, educación recibida, entorno próximo...).

La base de nuestro papel como padres para fomentar la autoestima se basa en cuatro grandes pilares: respeto y apoyo, límites, aceptación, y autoconcepto y amor por nosotros mismos. Si os parece vamos a empezar por los dos primeros.

RESPETO Y APOYO: los padres debemos ser en todo momento los guías de nuestros hijos. Si dejamos a los niños escoger, tomar sus propias decisiones, opinar... etc, los resultados de estas acciones serán la propia recompensa para el niño. Pero mientras escoge, deciden, emprenden... estamos ahí, a un ladito, ¡por si nos necesitan! No se trata de dejarles “solos ante el peligro”, sino de darles libertad mientras permanecemos disponibles. Y les apoyaremos se equivoquen o no (más aún si se equivocan), pero ya les hemos dejado escoger.

De esta forma y gradualmente la autoestima va pasando de ser externa a ser interna, y  en el futuro tendremos un adulto que sea capaz de valorarse por sí mismo y no en función de lo externo. Como el niño es un ser en formación, necesita de nosotros. Continuamente.

¿Qué mensajes de apoyo damos a nuestros hijos? A lo largo del día, más de los que creemos. Recordemos que transmitimos información continuamente a través de nuestros actos....

-         Si no les interrumpimos, les estamos diciendo que lo que nos cuentan nos importa.
-         Si les dejamos que hagan algo solos, les estamos diciendo que confiamos en ellos.
-         Si les dejamos escoger, les estamos diciendo que su opinión es tan válida como la nuestra.
-         etc...
  
Si hablamos de LÍMITES, estamos nombrando lo que para los padres está permitido y aceptado y lo que no. Es por ello que en cada casa variarán. Los límites son muy importantes para el niño porque les sirven de GUÍA; sin ellos no puede saber si está actuando bien o no. Los límites por tanto, son flexibles, como nosotros (todos cambiamos con los años y la experiencia) y se van modificando en función de las necesidades familiares.

Si profundizamos en el mecanismo psicológico del niño, entenderemos mejor algunos comportamientos. Los niños poseen mecanismos primitivos de autoafirmación, como son el hacer las cosas de forma autónoma, y la oposición a lo establecido. Es por ello que tienden a saltarse los límites y a probar hasta donde pueden llegar. ¡No nos toman el pelo! Ni nos desafían, no lo hacen adrede... no tienen esa capacidad. Cambiemos la visión para no mermar el desarrollo emocional de nuestros hijos. Estar controlando continuamente el error desarrolla niños inseguros, y crea negatividad hacia uno mismo y hacia la persona controladora.



Ahora viene la parte importante. Todos sabemos que los límites son importantes, ¿dónde está la diferencia entre unas familias y otras? Los límites deben ser pedidos al niño con cariño y firmeza. Y aquí es donde nosotros como padres tenemos que esforzarnos (NO de forma demasiado dura, NO sin cariño, NO sin firmeza). Hasta donde sea posible, negociarlos, y desterrar la idea de que negociar con mi hijo es perder; de esta forma evitaremos las luchas de poder.

En resumen, la mejor manera de cambiar conductas que nos resultan negativas es comenzar el cambio por nosotros y modificar la  manera en que tratamos a nuestro hijo o hija. Cuando papá y mamá muestran más respeto, interés y preocupación hacia el niño, automáticamente éste cambia la manera en la que ACTÚA y se SIENTE.
  
¡Papá, mamá, SÉ AGENTE del cambio! Tú eres el motor principal que impulsa la autoestima de tu hijo, una pequeña personita en nuestras manos es nuestra mayor responsabilidad.




No hay comentarios:

Publicar un comentario